De alguna manera
un proceso como el que encaramos requiere una ruptura, una solución de continuidad con respecto al pasado.
Luego, es un desafío el marcar sabiamente dónde un tal "corte" debe ocurrir. ¿Cadenas? sin duda a romper aquellas reales o metafóricas, pero, ¿qué de las cadenas de bicicleta, especialmente las metafóricas?
Un problema consiguiente es que, al no saber qué conservar y qué abandonar, nuestro proceso de cambio corre el riesgo de conservar estructuras vigentes cuyo único mérito es estar vigentes, y romper imágenes y no las malas costumbres, desidia, ineficiencia y corrupción, justificando su permanencia por muy real y válido temor a hacer las cosas aún peor...
En la educación hemos recibido una sólida tradición de procedimientos de clase que no pudieran ser más rancios, y se nos ofrece saltar al siglo 21 de la mano de bondadosos guías que nos ofrecen hermosas cadenas de terciopelo y oro, pero que en el mejor de los casos simplemente nos van a hacer más dependientes e ignorantes de nuestro potencial.
Gritar "muerte a los guachupines" no sirve de mucho hoy en día, lo que necesitamos es la visión y dedicación práctica en producir soluciones ("solución" significa ruptura) en lo grande y lo chico hacia formatos que genuinamente empoderen lo comunitario.
Y para eso lo comunitario es vital - para muestra esta herramienta en la que los comentarios serán, si posible, mejores que las notas originales.

Lo de los guachupines va por Hidalgo, de quien su escultura en DF ilustra esta nota